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"Una histeria colectiva producida por el miedo que sufrió un estudiante al presuntamente jugar con una tabla güija para invocar espíritus".

Ese fue el concepto entregado por el sacerdote de Lloró (Chocó), Julio Bueno, tras la visita de la diócesis de Chocó, quien se dirigió a la zona con un equipo de Médicos, psicólogos, trabajadores sociales y el obispo de Quibdó, Juan Carlos Barreto, para analizar un supuesto caso de posesión diabólica de más de 30 estudiantes del Colegio Departamental Agroecológico.


Esta versión la confirma Olga Albornoz, psiquiatra de niños y adolescentes y expresidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría. “Cuando ocurren ese tipo de juegos, en ese tipo de edades y contextos, hay una alteración colectiva en la cual se comienzan a creer y sentir cosas, pero más por sugestión. El adolescente es altamente sugestionable”, dijo la experta.

Según el sacerdote Bueno, el pasado lunes un estudiante al parecer manipuló una aplicación virtual de una tabla güija y desde ese momento se desató en él un comportamiento errático, como convulsiones y gritos.

“El lunes fue él y otros pocos más en los días siguientes. Pero todo se salió de control el jueves porque llegaron casi 30 estudiantes gritando y retorciéndose”, explicó el padre Bueno.

Esta expansión del fenómeno la explica Albornoz así: “este tipo de sugestiones tienen un efecto dominó, comienza a aumentar a mucha gente, muchos colegios… sobre todo si el adulto piensa que eso es verdad y somatizan lo que está pasando, perpetúan los síntomas”, comentó.

Al llegar al centro de salud, el médico que atendió a los menores de edad descartó intoxicación por alimentos o consumo de sustancias alucinógenas por lo que se extendió la versión de una supuesta posesión diabólica.

“Cuando se empezaron a tratar con oración, ellos en su momento se ponía más agresivos y con voz extraña decían que esas almas les pertenecían, que ellos le habían entregado su alma y que nadie podría podía salvarlos”, le manifestó Francis Salamanca, secretario de Gobierno al Alcalde de Lloró, Heneil Correa.
Según la comunicación y el testimonio del padre Bueno, sólo entre oraciones realizadas con los sacerdotes y los pastores evangélicos pudieron tranquilizar a los menores de edad de esta situación.

La expresidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría dijo que la forma adecuada de tratar la situación es que tanto los niños como sus familias y maestros, y todos los que estén involucrados, tengan asesoramiento emocional por parte de expertos en reacciones de crisis.

“Gente especializada que sepa manejar esa situación, no es cualquiera. El caso es complejo por el tipo de población, por la localización geográfica, por la cultura y las tradiciones; debe ser un equipo de expertos que haga atención de los niños, profesores, comunidad y familias”, puntualizó.

Mientras el caos y el miedo se esparcían entre los habitantes, fue el mismo sacerdote el que pidió calma y tranquilidad, llamando a personal especialista para que atendiera el caso.

Según el párroco, en la tarde de este viernes la situación parece volver poco a poco a la normalidad. El menor que inició la situación, quien permanecía más grave en el centro de salud del corregimiento, “está tranquilo...pero igual debemos seguir haciendo seguimiento a sus comportamientos”.

Vea el impresionante video:



Informa: http://laeradeaquario.blogspot.com.es
Fuente: http://www.eltiempo.com y /div>

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